Por Redacción
Ciudad De México, 23 de marzo de 2026.- El gobierno federal anunció el desmantelamiento de la mayoría de las empresas filiales de Petróleos Mexicanos (Pemex), con el objetivo de combatir la opacidad y reducir los riesgos de corrupción dentro de la petrolera. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que únicamente se mantendrán dos filiales de un número no especificado, consolidando a la empresa como una sola entidad bajo control público con reglas estrictas de transparencia.
De acuerdo con el comunicado gubernamental, las filiales existentes permitían contrataciones fuera de los mecanismos tradicionales de supervisión, lo que facilitaba prácticas cuestionables. Entre las entidades afectadas se encuentran PMI Comercio Internacional y Fertinal, las cuales operaban negocios de comercialización de hidrocarburos y producción de fertilizantes, respectivamente. La medida se enmarca en la reforma energética impulsada por la actual administración.
La reestructura orgánica tiene como finalidad ejercer un mayor control financiero y de responsabilidades sobre las operaciones de la estatal. Antecedentes de esta estrategia datan de 2019, cuando se inició la fusión de subsidiarias para disminuir la burocracia y los gastos, dado que en administraciones pasadas la fragmentación de Pemex derivó en la creación de más de 40 filiales, muchas de ellas registradas en paraísos fiscales.
El proceso de eliminación de estas empresas requerirá cumplir con los procesos legales necesarios para su cierre formal. Aunque el gobierno no detalló el cronograma exacto ni el impacto financiero estimado de la medida, la dirección de la política energética apunta a eliminar los espacios que escapaban al escrutinio de los órganos de control.
Con esta decisión, el ejecutivo busca cerrar las brechas que permitían operaciones fuera del alcance de la auditoría pública, integrando las funciones comerciales y productivas directamente a la estructura central de Pemex. La transformación representa un cambio significativo en la gobernanza de la industria petrolera mexicana, priorizando la transparencia sobre la autonomía de las subsidiarias privadas.