Buenos Aires, 03 de junio de 2026.- Mariano Perroni, coordinador de los enfermeros de Diego Armando Maradona y acusado en el juicio por su muerte, había advertido previamente que la casa donde el futbolista transcurrió sus últimas dos semanas no contaba con los elementos necesarios para atender una urgencia. Esta información fue revelada mediante un audio expuesto durante la audiencia del martes, en el cual Perroni se dirigía a la psiquiatra Agustina Cosachov, también imputada en la causa.
El mensaje de audio fue enviado el 13 de noviembre de 2020, apenas 12 días antes del fallecimiento del astro. En la grabación, Perroni señaló: “Pensando a futuro, en un caso de urgencia no estamos bien parados. No puede ser que no haya una vía, un suero”. El coordinador agregó que “no cuesta nada estar preparados” y dejó constancia de que el requerimiento de un “kit de emergencias” también fue trasladado a Nancy Forlini, coordinadora del área de cuidados domiciliarios de Swiss Medical y otra de las acusadas.
Las condiciones de la modalidad domiciliaria son objeto central en este juicio, ya que Maradona recibió tratamiento médico en una vivienda a las afueras de Buenos Aires del 11 al 25 de noviembre, día de su muerte. Según declararon numerosos testigos, el lugar no contaba con aparatología médica básica ni con una ambulancia de alta complejidad en la puerta, servicio que le habían prometido a la familia.
El primer testigo de la audiencia del martes fue el cirujano Rodolfo Benvenuti, quien fue convocado a principios de noviembre de 2020 para evaluar al ídolo previo a una cirugía en la cabeza. Tras la operación, Benvenuti hizo recomendaciones específicas para la atención domiciliaria, sugiriendo control las 24 horas de signos vitales, temperatura y presión, así como un protocolo para medir la orina y detectar edemas.
Benvenuti también recomendó equipamiento preventivo, incluyendo cama ortopédica, desfibrilador y oxímetro. Durante su declaración, el cirujano detalló que Leopoldo Luque, neurocirujano de cabecera de Maradona y principal acusado, mencionó que operar al futbolista “era la oportunidad de su vida”. Esto contrasta con declaraciones previas de otros especialistas en el juicio, quienes indicaron que su recomendación era mantener “una conducta expectante” sobre el hematoma subdural y que la operación no era prioritaria.
Perroni tenía a su cargo a los enfermeros Ricardo Almirón y Dahiana Gisela Madrid, también imputados y acusados de documentar controles que no realizaron. Además de Luque, Cosachov, Forlini, Almirón y Perroni, también son juzgados en este proceso el psicólogo Carlos Díaz y el médico Pedro Di Spagna. La enfermera Dahiana Gisela Madrid será juzgada en un proceso aparte por pedido de su abogado.