Por Redacción

Dimona, 22 de marzo de 2026.- Un ataque con misiles perpetrado por Irán contra la ciudad israelí de Dimona, ocurrido la noche del 21 de marzo, dejó un saldo de 47 personas heridas, incluyendo a un niño de 10 años en estado grave y una mujer con lesiones moderadas, según reportes del servicio de emergencias Magen David Adom (MDA) y el Ejército israelí. Las sirenas de ataque aéreo sonaron en la localidad a las 19:00, 22:00 y 22:15 horas locales, marcando una escalada crítica en el conflicto que enfrenta a Teherán contra Israel y Estados Unidos.

La ofensiva iraní también alcanzó la ciudad de Arad, donde se registraron 59 heridos adicionales, seis de ellos en condición grave. Aunque existen discrepancias en las cifras totales entre distintas fuentes internacionales, la suma de ambos eventos eleva el número de lesionados a más de 100 civiles, la mayoría afectados por metralla, crisis de pánico o accidentes durante la búsqueda de refugio. No se ha confirmado oficialmente si la instalación nuclear del Centro de Investigación Nuclear del Néguev, ubicada en Dimona, sufrió daños estructurales directos por los impactos.

En respuesta a la agresión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum de 48 horas relacionado con la seguridad en el Estrecho de Ormuz, ruta crítica por donde transita el 20% del petróleo mundial. Simultáneamente, fuerzas estadounidenses bajo el mando del Comando Central (Centcom) ejecutaron una contraofensiva masiva, reportando la neutralización de más de 8,000 objetivos militares iraníes, entre los que se incluyen 130 buques de la armada de la República Islámica.

El almirante Brad Cooper, líder del Comando Central estadounidense, confirmó la magnitud de la respuesta militar a través de reportes en video, mientras que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha mantenido una postura de alerta máxima. Las autoridades israelíes advierten que los misiles iraníes podrían tener un alcance de hasta 4,000 kilómetros, contradiciendo afirmaciones previas de funcionarios de Teherán que aseguraban un límite de 2,000 kilómetros.

Este episodio de violencia se inscribe en un conflicto abierto que comenzó el 28 de febrero de 2026, tras el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí. Irán ha presentado los ataques a Dimona y Arad como una represalia directa por una ofensiva previa atribuida a Estados Unidos e Israel contra el complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz, en territorio iraní. La situación mantiene en tensión a la comunidad internacional ante el riesgo de una expansión regional de las hostilidades.

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