Ciudad De México, 15 de abril de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó nuevos ataques contra el Papa León XIV, a quien calificó de ‘débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior’. Las declaraciones del mandatario estadounidense cuestionan la postura del pontífice sobre Irán y su enfoque hacia la izquierda radical.
En sus declaraciones, Trump preguntó: ‘¿Podría alguien decirle al papa León XIV que Irán ha matado al menos a 42,000 manifestantes inocentes y totalmente desarmados en los últimos dos meses?’. El mandatario afirmó que es ‘absolutamente inaceptable’ que Irán posea una bomba nuclear y exigió al Papa que ‘enderece el rumbo’, use el ‘sentido común’ y se centre en ‘ser un gran papa, no un político’.
Ante este debate reciente, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, recuperó y leyó mensajes del Papa León XIV al finalizar su conferencia en Palacio Nacional. Sheinbaum señaló que ‘vale la pena mostrar la visión del papa León’ y resaltó que la encíclica reciente del pontífice representa ‘la opción por los pobres’.
El Papa León XIV, quien es el primer papa de la historia nacido en Estados Unidos, ha señalado que no teme al gobierno de Trump y que no tiene la intención de entrar en debate con él. Durante una visita a Argelia, el pontífice subrayó que sus llamados a la paz y la reconciliación están arraigados en el Evangelio e insistió en que continuará denunciando la violencia sin dirigir ataques personales.
‘Las cosas que yo digo no tienen por qué ser entendidas como un ataque a nadie. El mensaje del evangelio es muy claro: Bienaventurados los que construyen la paz’, dijo el Papa León XIV. Asimismo, afirmó que ‘Dios no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños y los humildes’.
En sus mensajes, el pontífice enfatizó que ‘no somos políticos, no nos ocupamos de política’ y compartió reflexiones sobre la justicia social: ‘Compartir lo que se tiene es una cuestión de justicia. Injusto es quien acumula riquezas y permanece indiferente a los demás’. León XIV añadió que ‘una religión sin piedad y una vida social sin solidaridad son un escándalo a los ojos de Dios’.