Por Redacción
Con Llamado Especial A Durango Y Sonora., Mexico, 17 de marzo de 2026.- Los casos activos de sarampión en México se redujeron un 30% respecto al pico registrado a finales de febrero, gracias a la aplicación de 13.3 millones de vacunas en las últimas cinco o seis semanas, informó este martes el subsecretario de Salud federal, Eduardo Clark. El estado de Jalisco sigue siendo el epicentro del brote, concentrando el 60% de los contagios nacionales, lo que ha llevado a focalizar esfuerzos en seis de sus municipios, mientras se hace un llamado especial a reforzar la vacunación en Durango y Sonora.
Clark detalló que el punto más alto de la curva de contagios ocurrió entre el 21 y el 24 de febrero, cuando el brote se extendía por 11 entidades federativas. Desde entonces, la campaña de vacunación, calificada como histórica y sin precedentes, ha logrado aplicar más de la mitad de su meta total de 25 millones de dosis, con un ritmo promedio de 2.5 millones de vacunas por semana.
Las autoridades sanitarias mantienen la alerta y enfatizan que, pese a la tendencia a la baja, no se debe bajar la guardia. La estrategia prioriza la inmunización de niños de seis meses a 12 años, así como de personas de 13 a 49 años con esquemas de vacunación incompletos, con el objetivo de alcanzar la inmunidad colectiva y cortar definitivamente la transmisión del virus.
El brote de sarampión, que inició en febrero, puso a prueba la capacidad de respuesta del sistema de salud mexicano. La rápida movilización para la aplicación masiva de vacunas ha sido clave para revertir la tendencia ascendente, aunque el foco persistente en Jalisco revela desigualdades en la cobertura vacunal previa a la emergencia.
El llamado a intensificar la vacunación en Durango y Sonora responde a la necesidad de crear un cerco epidemiológico en regiones cercanas al principal foco. Las autoridades no han proporcionado el número absoluto de casos confirmados desde el inicio del brote, ni la lista completa de las entidades inicialmente afectadas, pero insisten en la urgencia de completar los esquemas para evitar un resurgimiento.