Por Redacción

Ciudad de Mexico, 19 de marzo de 2026.- El Partido Revolucionario Institucional (PRI) inició oficialmente su estrategia electoral para las elecciones de 2027 con un giro significativo: abrir sus candidaturas a ciudadanos sin militancia partidista. El dirigente nacional, Alejandro ‘Alito’ Moreno, presentó este miércoles a los primeros 50 ‘Defensores de México’, quienes actuarán como operadores de avanzada en los 17 estados que renovarán gubernaturas en dos años. La coordinación de esta red estará a cargo de la exsecretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, quien fue absuelta en casos de corrupción.

La presentación de perfiles, que se llevó a cabo el 18 de marzo, marca el arranque formal de las precandidaturas. El modelo, según analistas, busca emular directamente la estrategia territorial que Morena implementó con éxito mediante sus ‘defensores de la Cuarta Transformación’, una figura de enlace local que fortaleció la presencia del partido en el gobierno a nivel estatal y municipal.

Moreno señaló que la apertura a candidatos ciudadanos es un paso para reconstruir la maquinaria electoral del tricolor, tras nueve años de pérdida constante de presencia y representación política a nivel nacional. ‘Es momento de abrir las puertas’, declaró el líder priista, aunque no especificó los criterios concretos de selección para los aspirantes externos ni el mecanismo formal de postulación.

La figura de Rosario Robles como coordinadora de los ‘Defensores de México’ añade un componente polémico a la estrategia. Robles, quien enfrentó procesos judiciales por su presunta responsabilidad en el desvío de recursos durante la pasada administración federal, fue absuelta, lo que permitió su regreso a la actividad política dentro del PRI.

La anticipación de las precandidaturas, con más de dos años de anticipación a los comicios, plantea interrogantes sobre la postura del Instituto Nacional Electoral (INE) respecto a los tiempos de las campañas internas. El PRI busca con esta movida adelantarse y establecer una estructura territorial sólida que le permita competir en un escenario donde Morena mantiene una ventaja organizativa considerable.

El contexto de esta estrategia es la profunda crisis electoral que atraviesa el PRI, que ha visto reducida su representación en el Congreso de la Unión y en gobiernos estatales de manera drástica desde 2018. La apuesta por una red de operadores y por captar figuras ajenas al partido representa un intento de renovación de imagen y de métodos, aunque enfrenta el reto de conciliar esta apertura con las estructuras priistas tradicionales.

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