Celaya, 10 de abril de 2026.- PepsiCo inauguró el 27 de marzo su nueva planta de la marca Sabritas en Celaya, Guanajuato, con una inversión directa de más de 467 millones de dólares. La instalación, descrita como la más avanzada de la empresa a nivel global, suma 66,500 toneladas adicionales de producción anual mediante tres líneas de alto desempeño y genera 210 empleos directos de alta especialización, además de cerca de 800 indirectos.
“Ya no encontrarás gente que tenga que levantar físicamente cajas pesadas. Lo que encontrarás es gente frente a los controles monitoreando el movimiento a través de un gemelo digital de todo lo que sucede en la fábrica”, señaló Athina Kanioura, CEO de Latin America Foods y Global Chief Strategy & Transformation Officer de PepsiCo, respecto a la operación del sitio.
La apertura se da en un contexto donde México se posiciona como el segundo mercado más grande para la compañía, después de Estados Unidos, según indicó Kanioura. La empresa mantiene un plan de inversión multianual de 2,000 millones de dólares en el país proyectado entre 2025 y 2028. Actualmente, PepsiCo es el principal comprador de papa en México al adquirir el 20% de la producción nacional, y cerca del 90% de sus insumos agrícolas, incluido todo el maíz blanco para productos como Tostitos o Cheetos, se cultivan en territorio nacional.
Sin embargo, la expansión industrial coincide con desafíos comerciales para Frito-Lay, la marca de snacks de PepsiCo, la cual incumplió sus objetivos de ingresos internos durante dos años consecutivos por más de mil millones de dólares. Ejecutivos de la compañía llevaban debatiendo estrategias sobre los precios desde al menos 2024, cuando comenzaron a caer los ingresos de la división.
Ante este escenario, en febrero PepsiCo anunció la reducción de precios de algunos aperitivos salados hasta en un 15%, medida que Nik Modi, codirector de investigación global de consumo y comercio minorista de RBC Capital Markets, consideró “probablemente suficientes” para atraer clientes e impulsar los ingresos, aunque cuestionó: “¿Pero ahora qué?”. Previamente, algunos productos habían alcanzado costos superiores a siete dólares la bolsa, y en Walmart, los precios de Doritos habían subido casi un 50% desde 2021, lo que llevó al minorista a reducir el espacio dedicado a Frito-Lay en sus estantes.