Washington, 25 de marzo de 2026.- La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) presentó este martes un plan de inversión por 20,000 millones de dólares destinado a acelerar el regreso de astronautas a la superficie lunar y establecer una base permanente en un plazo de siete años. El anuncio, realizado durante el evento ‘Ignition’, marca una revisión significativa del programa Artemis y fija como meta primer alunizaje tripulado para 2028.
Jared Isaacman, administrador de la NASA, encabezó la presentación de la estrategia que busca incrementar la frecuencia de las misiones hasta lograr alunizajes tripulados cada seis meses. El plan está diseñado para transitar de visitas esporádicas a una presencia humana sostenida, con el objetivo final de operar una base lunar permanente antes de la conclusión de la década.
Carlos García Galán, responsable del programa Moon Base, detalló que la iniciativa contempla una ejecución en tres fases, aunque los pormenores completos de cada etapa no fueron difundidos en su totalidad durante el evento. La primera fase se centra en la consolidación de las capacidades de transporte y aterrizaje necesarias para iniciar la construcción de la infraestructura básica en el polo sur lunar.
La hoja de ruta establece que, previo al alunizaje de 2028, se llevará a cabo la misión Artemis II, programada para abril de 2026, la cual representará el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna sin descenso a la superficie. Este paso intermedio es crucial para validar los sistemas de soporte vital y navegación en el entorno de radiación lunar.
En el desarrollo de las tecnologías requeridas, la NASA contará con la participación de empresas privadas como SpaceX y Blue Origin, que proveerán los vehículos de aterrizaje y los sistemas de lanzamiento necesarios para cumplir con la agresiva cronología establecida. La colaboración entre la agencia gubernamental y el sector comercial es un pilar fundamental para la viabilidad financiera y operativa del proyecto.
El plan de 20,000 millones de dólares busca asegurar la continuidad de las misiones más allá de los objetivos iniciales de exploración, permitiendo la instalación de módulos habitables, laboratorios científicos y sistemas de generación de recursos in situ. Con esta inversión, la agencia espacial estadounidense pretende mantener a la humanidad en la Luna de manera continua a partir de 2033.