Por Redacción
Ciudad De México, 11 de agosto de 2026.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) mantiene bajo resguardo el cráneo de un ancestro mixteco repatriado desde los Países Bajos, el cual fue entregado hace un año al personal de la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas e Históricas en las instalaciones de la Consultoría Jurídica de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
El traslado del resto óseo a territorio mexicano se materializó en mayo de 2025, culminando gestiones iniciadas por el colectivo Nohivi Ñuu Savi, así como por instituciones mexicanas y la sociedad civil. La pieza permaneció expuesta durante seis décadas como parte de la colección del Museo del Mundo (Wereldmuseum) en Leiden.
Alejandro Bautista Valdespino, subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles del INAH, explicó que especialistas elaboraron un dictamen arqueológico basado en evidencia fotográfica proporcionada por la Embajada de México en Países Bajos y en el análisis de características osteológicas y estilísticas. “Concluyó que se trata de un resto óseo humano prehispánico, procedente de territorio nacional. Con ello, se sustentó la petición formal de restitución”, señaló el funcionario.
El cráneo presenta una decoración parcial con teselas a manera de mosaico que forman el diseño esquemático de una serpiente sobre el hueso frontal. Las placas azules corresponden a turquesa, mientras que las de tonos rojizo y blanquecino, ubicadas en el entrecejo y los ojos, son de concha. Asimismo, se identificaron materiales de jadeíta y cristal de roca en la órbita ocular izquierda y en el ojo de la serpiente representada, respectivamente.
Bautista Valdespino detalló que dicha técnica está documentada en Mesoamérica hacia el Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), en regiones que hoy ocupan los estados de Puebla y Oaxaca. No obstante, es difícil precisar el origen exacto del cráneo, dado que fue adquirido por el Museo de Leiden en 1962 en el mercado del arte sin mayores datos sobre su procedencia.
Previamente, entre 2011 y 2012, el recinto neerlandés impulsó un proyecto junto con el Centro de Investigación y Restauración de Museos de Francia para determinar la autenticidad de la pieza. Los estudios de isótopos, fluorescencia de rayos X y osteobiográfico concluyeron que el cráneo pertenece a un individuo masculino de entre 25 y 40 años, y que los materiales del mosaico son prehispánicos, aunque se identificó la presencia de sustancias adhesivas modernas empleadas para fijar algunas teselas.
Durante el proceso de inscripción en el Registro Público, el técnico en montaje museográfico José Mejía Lozano, adscrito a la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones, elaboró un embalaje especial para el manejo adecuado del objeto. Por su parte, el fotógrafo Christian Esparza Espinosa generó el primer registro en 3D de la pieza.