Por Redacción

Comité De Servicios Armados De La Cámara De Representantes, Washington D.C., 18 de marzo de 2026.- El jefe del Comando Norte de Estados Unidos, general Gregory Guillot, confirmó ante el Congreso que cárteles mexicanos han amenazado a tropas estadounidenses desplegadas en la frontera, incluyendo hackeos a teléfonos y mensajes personales de intimidación. El testimonio, presentado durante una audiencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, se dio en el contexto del operativo que terminó con la vida de Nemesio Oseguera ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Durante la sesión, la congresista demócrata Sara Jacobs detalló la naturaleza de las amenazas, señalando que “los miembros de las Fuerzas Armadas están en la mira: sus teléfonos están siendo hackeados, están recibiendo mensajes con amenazas personales”. El general Guillot corroboró estas afirmaciones, aunque evitó precisar detalles específicos sobre el número de incidentes o el contenido exacto de las amenazas, así como si provenían específicamente del CJNG, del Cártel de Sinaloa u otras organizaciones.

En su testimonio escrito de 21 páginas, Guillot también enfatizó la importancia estratégica de la colaboración permanente con las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina de México. Según el militar, esta cooperación ha generado “beneficios significativos para la defensa del territorio estadounidense” y, además, fortalece la capacidad de México frente a la influencia de potencias extranjeras como Rusia y China, un punto sobre el cual el general se abstuvo de ofrecer evidencia concreta durante la audiencia.

Las declaraciones ocurren tras el operativo en el que falleció ‘El Mencho’, donde también perdieron la vida elementos militares mexicanos, quienes, según se ha informado, recibirán apoyos extraordinarios por parte del gobierno de México. El contexto de este evento ha intensificado la atención sobre la seguridad de las fuerzas armadas en ambos lados de la frontera.

La audiencia puso de relieve las crecientes preocupaciones de seguridad nacional en Washington, donde la violencia del narcotráfico y su capacidad para infiltrar sistemas de comunicación se perciben como una amenaza directa al personal militar estadounidense. Si bien se elogiaron los ejercicios conjuntos, la falta de detalles públicos sobre las medidas de protección específicas implementadas para las tropas amenazadas deja interrogantes sobre la respuesta operativa a estos nuevos riesgos.

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