Ciudad de Mexico, 29 de marzo de 2026.- Tras el colapso registrado el pasado miércoles 25 de marzo en la mina Santa Fe, ubicada en la localidad de Chele, municipio de El Rosario, Sinaloa, las autoridades mantienen labors ininterrumpidas de rescate para localizar a los cuatro mineros atrapados.
La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó que el puesto de mando unificado implementa un plan de reforzamiento estructural orientado a garantizar la seguridad de los rescatistas y avanzar de forma controlada hacia la zona donde se estima su ubicación.
Desde el puesto de mando se coordina el esfuerzo de cerca de 300 elementos y 42 unidades que trabajan las 24 horas del día, organizados en periodos operativos de relevos. Esta mañana se integraron especialistas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), quienes apoyarán en la definición de estrategias técnicas, así como el escuadrón de rescatistas del Grupo Frisco proveniente de Chihuahua.
En la fuerza de tarea conjunta participan la CNPC, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina, el Instituto Estatal de Protección Civil de Sinaloa, el Grupo Minero IMSSA, el Grupo Lobos de Guanaceví y el Grupo Actus.
Las maniobras se desarrollan a 300 metros de profundidad, enfrentando la presencia de material lodoso que dificulta el avance, aunque las brigadas operan bajo condiciones de ventilación óptima y una temperatura aproximada de 25 grados Celsius.
El objetivo central es avanzar 1.5 kilómetros sobre las rampas, habilitando y asegurando galerías estratégicas para alcanzar la zona más profunda donde se estima la ubicación de los mineros. Como medida de protección, se implementa un proyecto de estabilización mediante mezcla térmica con cemento, acción que se reforzará con el uso de resina expansiva programada para arriver el lunes.
Se mantiene activo un sistema de alarma durante todas las maniobras subterráneas para emitir avisos ante cualquier riesgo. Además, continúan las labors de bombeo en la presa para disminuir los niveles de agua y mitigar riesgos adicionales.
Las familias reciben acompañamiento permanente y, al concluir cada ingreso de las células de rescate, se les brinda un informe detallado sobre los avances, además de atención psicológica integral, cobertura de necesidades de alimentación, facilidades para el aseo personal y espacios dignos para el descanso.