Ciudad De México, 16 de abril de 2026.- Activistas, colectivos, padres y madres de familia de menores autistas denunciaron que la Ley para la Atención y Protección de Personas con la Condición del Espectro Autista, aprobada por la XVII Legislatura del Congreso del Estado de Baja California Sur, es un avance disfrazado que no garantiza los derechos ni contempla las necesidades urgentes de la comunidad.
Marcela Arrevillaga Robledo, miembro del Colectivo de Padres y Activistas, explicó que esta iniciativa surge tras una impugnación interpuesta en 2024 contra la ley de la legislatura anterior, debido a la falta de consulta. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió que el Congreso del Estado tenía un año para realizar dicha consulta y proceder con las modificaciones necesarias.
Aunque el ejercicio de participación ciudadana se llevó a cabo, la sociedad recalca que fue una simulación al considerar que no fueron escuchados por los diputados. Arrevillaga manifestó que la consulta fue muy limitada en tiempo, se sintió muy a prisas, no hubo difusión suficiente, faltaron ajustes razonables y no se llegó a la mayor cantidad de personas autistas.
La activista precisó que tampoco se implementaron herramientas como el uso de códigos QR o mecanismos para garantizar el acceso a personas con movilidad reducida. Además, el trabajo se tomó alrededor de tres meses después de que la SCJN notificó al Congreso, bajo el argumento de necesitar un documento, sin dar más detalles de la demora.
Arrevillaga aseveró que sí integraron propuestas dentro del documento, pero no eran claras. Señaló que el tiempo de las mesas de trabajo fue insuficiente, con apenas dos horas para abordar aspectos importantes como educación, salud, trabajo y previsión social. Remarcó la falta de difusión, calificando como una tristeza el número de participantes porque solamente dieron una fecha.
“En mi opinión particular, como miembro del colectivo y con pláticas con mis demás compañeros, créeme que nos dejó mucho desear porque fue muy limitado el tiempo. Se sintió como que fue muy a prisas: no hubo la difusión suficiente; no hubieron los ajustes razonables correspondientes; no se llegó a la mayor cantidad de personas autistas, que ellos son los que realmente importan”, dijo Arrevillaga.
La activista añadió: “La consulta, la verdad, quedó demasiado simulada, por así decir, o simbólica; eso fue el descontento en las consultas”. Con alrededor de mil 500 niños, niñas y adolescentes autistas en Baja California Sur, las modificaciones en materia educativa eran una de las áreas de mayor oportunidad donde se esperaban cambios.
