Ciudad De México, 11 de abril de 2026.- La población de ajolotes en Xochimilco ha sufrido un colapso demográfico severo, pasando de 6,000 ejemplares por metro cuadrado en 1998 a apenas 36 en 2014, según datos recopilados por medios locales. Michel Balam, de la Comunidad Independiente de Manejo Ambiental (CIMA), afirma que el anfibio prácticamente ha desaparecido de la zona en la última década, evolucionando de menos de 300 ejemplares por kilómetro cuadrado a ninguno.

Luis Zambrano, investigador de la UNAM, atribuye esta crisis a tres factores principales: la calidad del agua, el aumento de carpas y tilapias invasivas, y la urbanización que ha provocado la pérdida del tejido agrícola. Por su parte, Michel Balam señala que la contaminación del agua es “brutal”, incluyendo descargas domésticas y comerciales, bacterias y metales pesados. Refugio Rodríguez, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, advierte que “el agua lleva una alta carga de microorganismos que, cuando hace calor, se van al ambiente”.

Frente a este escenario, han surgido diversas iniciativas para mitigar el daño. Luis Zambrano lidera el proyecto Chinampa Refugio, el cual utiliza filtros de agua para aislar chinampas —islas artificiales fijadas con raíces de ahuejotes y declaradas Patrimonio de la Humanidad desde 1987— y crear refugios con agua limpia separados de las especies invasoras.

Simultáneamente, se están instalando filtros elaborados con cabello humano en los canales. Cada dispositivo contiene cerca de un kilo de pelo, capaz de retener hasta cinco veces su peso en contaminantes. Mattia Carenini, fundador de Matter of Trust Latam, explica que el cabello sirve para la remediación de cuerpos de agua contaminados porque puede adherirse a aceites y grasas. “Parece que es mágico el cabello, pero no es así. Son millones de años de evolución que han hecho que esta fibra que nos servía para atrapar aceite, grasa y que nos daba ese recubrimiento extra, hoy día nos sirva para hacer la remediación de cuerpos de agua contaminados”, detalló Carenini.

El proyecto ambiental ha colocado una veintena de estos filtros en las orillas de los cauces desde octubre pasado y actualmente se prueban sujetos a una trajinera. Michel Balam proyecta un escenario ideal: “Imagínense que pudiéramos tener 500 trajineras con estos dispositivos, estaríamos limpiando el agua todos los días”. La organización Matter of Trust ha utilizado previamente cabello en derrames de petróleo, como en Veracruz, para capacitación de comunidades.

En el ámbito ciudadano, Josefina González y su esposo Roberto resguardan un ajolotario en Xochimilco que iniciaron en 2021 con dos ejemplares y que ahora alberga más de 60, además de decenas de huevecillos. Sobre los animales bajo su cuidado, González declaró: “Los vamos a regresar”.

Más allá de la biología, los expertos señalan desafíos sociales. Lucio Usobiaga, productor agroecológico y cofundador de Arca Tierra, indica que la depreciación social de la profesión y la falta de renovación generacional son los mayores obstáculos para Xochimilco. “Me di cuenta de todo lo que hay, lo que se necesita, y me atrapó”, mencionó Usobiaga. Refugio Rodríguez enfatiza la importancia económica del sitio: “Son el sustento de muchas familias, tanto los productores como las personas que consumimos los productos”.

Por Editor

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