Washington, 24 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la instalación de una estatua de Cristóbal Colón en la Casa Blanca durante la madrugada del domingo, marcando un gesto simbólico que recupera la figura del navegante tras su derribo en protestas de 2020. La obra, colocada sin ceremonia pública anunciada, fue donada por la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Italoamericanas y representa una reconstrucción de la efigie original exhibida por Ronald Reagan en Baltimore en 1984.

La historia de esta estatua está ligada directamente a los eventos de violencia durante las protestas del movimiento Black Lives Matter en junio de 2020, cuando manifestantes arrojaron al agua el monumento original en la ciudad de Baltimore. Lejos de desaparecer, la efigie fue recuperada parcialmente por un pescador local quien, junto a su hijo, rescató los restos sumergidos. El hijo del pescador procedió a escanear las piezas recuperadas para generar los datos digitales necesarios para la réplica exacta que ahora preside los grounds de la residencia ejecutiva.

El proyecto de reconstrucción contó con el respaldo financiero del Fondo Nacional para las Humanidades, una agencia federal que aprobó los recursos durante el primer mandato de Trump. Este financiamiento permitió transformar los fragmentos rescatados en una nueva obra sólida, consolidando una iniciativa que la Administración actual ha promovido repetidamente como parte de su defensa del legado histórico occidental frente a los movimientos de cancelación cultural.

Will Hemsley, fotógrafo de la Associated Press, documentó la llegada de la estatua en la madrugada, capturando el momento en que la pieza fue asentada en su nuevo emplazamiento. A diferencia de la presentación original de 1984 bajo la administración de Reagan, esta nueva instalación se realizó de manera discreta en cuanto a horarios, aunque su presencia física busca enviar un mensaje claro sobre la postura del gobierno federal respecto a los símbolos históricos cuestionados en la última década.

La Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Italoamericanas, actuando como donante formal, facilitó la transferencia de la obra a la propiedad federal, cerrando el ciclo que comenzó con la destrucción del monumento en Baltimore. Con esta acción, la Casa Blanca reintegra oficialmente la imagen de Colón a su entorno más prestigioso, utilizando la tecnología de escaneo y la recuperación fortuita de ciudadanos comunes para restituir un símbolo que había sido removido por la presión social hace seis años.

Por Editor

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