Por Redacción
Ciudad De México, 20 de marzo de 2026.- La dinámica del crimen organizado en México atraviesa una fase crítica marcada por la posible reestructuración del liderazgo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), donde Juan Carlos Valencia González habría tomado el mando tras la presión sobre Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’. Este escenario se desarrolla en un contexto de intensa cooperación antidrogas con Estados Unidos, evidenciada por los decomisos récord de fentanilo reportados por la DEA, y simultáneamente, de una escalada de violencia que ha dejado más de 800 elementos de las Fuerzas Armadas muertos por acción del crimen organizado.
La Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos informó haber decomisado más de 4.7 millones de pastillas de fentanilo y casi 2,396 libras de la sustancia en polvo. Terrance Cole, titular de la agencia, ha destacado estas cifras como resultado de los esfuerzos bilaterales para frenar el flujo de narcóticos hacia el norte, aunque la violencia asociada al tráfico continúa cobrando vidas en territorio mexicano.
En el ámbito de la seguridad interna, las cifras son alarmantes. Solo el 22 de febrero de 2026, 25 elementos de la Guardia Nacional fueron asesinados, un evento que se suma al acumulado histórico de más de 800 miembros de las Fuerzas Armadas muertos por organizaciones criminales. Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, enfrenta el desafío de coordinar la respuesta federal ante esta ofensiva violenta que no distingue entre instituciones.
Ante la persistencia de las amenazas, se ha puesto sobre la mesa una propuesta legislativa orientada a proteger a militares retirados, buscando blindar a los efectivos que han pasado a la vida civil pero que siguen siendo objetivos de represalias. Esta iniciativa surge como respuesta a la estrategia de los grupos delictivos para intimidar y desarticular las filas castrenses mediante ataques sistemáticos.
La complejidad del panorama se ve agravada por la presencia de organizaciones criminales extranjeras operando en suelo mexicano, lo que añade capas de dificultad a la estrategia de seguridad nacional. Investigadores como Víctor Manuel Sánchez Valdés, de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), han señalado que la transformación en los liderazgos de los cárteles, como la sucesión reportada en el CJNG, suele desencadenar periodos de alta inestabilidad y disputas territoriales.
La situación ocurre mientras se mantiene el diálogo entre los gobiernos de Donald Trump y la administración mexicana, donde la seguridad y el control de precursores químicos son ejes centrales de la agenda bilateral. La falta de confirmación oficial por parte de las autoridades mexicanas sobre el nuevo liderazgo del CJNG mantiene la incertidumbre sobre los movimientos estratégicos que esta facción podría realizar en los próximos meses.